
Quien presidia el cuerpo era el representante de San Juan, Francisco Narciso de Laprida.
Ningún país reconoció, por entonces, la independencia nacional. Las discusiones posteriores trataron sobre que forma de gobierno tomaría el nuevo Estado.

Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama...»
El 19 de julio el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento. Donde decía «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», se añadió: "... y toda otra dominación extranjera"
La Casa de Tucumán donde se reunió el Congreso para proclamar la independencia, era propiedad de Francisca Bazán de Laguna y fué declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1941.
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